"Los seres humanos tienen dos grandes instintos –dice la doctora Nayana Patel – el de autoprotección y el de reproducirse". Y eso es algo que la doctora Patel debe saber bien porque se ha labrado una carrera trabajando con parejas que quieren desesperadamente un hijo y no pueden tenerlo. Gente dispuesta a "alquilar el vientre" de una mujer pobre que se preste a ello por una atractiva suma de dinero.
La Clínica Akanksha para la Infertilidad de la doctora Patel empezó a funcionar en 2003 con dos embarazos por encargo. Hoy ya son 110 los embarazos que se realizan al año en este centro médico del estado de Gujarat.
El negocio de los vientres de alquiler es muy controvertido. Ilegal en algunos países [como España, tras la aprobación de la ley de reproducción asistida de 2010], paradójicamente es legal, desde 2002, en sociedades tan conservadoras como la india… y una gran fuente de ingresos que, en 2012, generará 1,5 mil millones de euros, según la Confederación de la Industria India.
Los defensores de los derechos de las mujeres denuncian, sin embargo, que la ausencia de una ley clara sobre vientres de alquiler en la India, la comercialización está permitiendo prácticas médicas sin ética y la explotación tanto de las madres de alquiler como de las parejas infértiles.
En parte, debido a la presión de la opinión pública, el gobierno indio propuso una ley al respecto –pendiente de aprobación– para proteger a las mujeres que alquilan sus vientres para tener los hijos de otros. La ley limita la edad de estas madres a 35 años, establece un máximo de cinco embarazos, incluidos los de sus propios hijos, a la vez que obliga a contar con un seguro médico.
Por otra parte, para evitar litigios legales, como los que ya han ocurrido en el pasado, otra propuesta obliga a que los padres demuestren que el niño o niña que nazca de un vientre de alquiler tenga automáticamente la ciudadanía de estos.
Una de las principales atracciones de alquilar un vientre en la India es el precio. La mayoría de los clientes de la clínica de la doctora Patel proceden de Estados Unidos, Canadá y Europa. En los países donde esta práctica es legal, el alquiler del viente puede llegar a costar unos 70.000 euros. En la India el coste puede reducirse a la tercera parte.
De los cerca de 25.000 euros que puede llegar a costar, la clínica ofrece a las madres de alquiler entre 4.700 y 5.500 euros, lo que para muchas significa los ingresos de años de trabajo y una rápida salida de la pobreza. Ranju Rajubhai decidió poner su vientre en alquiler cuando su esposo ya no pudo trabajar más como consecuencia de un accidente, en 2007. "Pensé que era una buena obra, este matrimonio tendrá a su hijo", dice Rajubhai que dará a luz al bebé de otra pareja en un mes. Como todas las mujeres contactadas por la Clínica de la doctora Pate, Rajubhai ganará al menos 4.700 euros, el equivalente a lo que hubiera ganado su esposo en siete años. "Podré pagar la cirugía para mi marido –dice– y también quiero comprar una casa, que cuesta entre 700.000 y 900.000 rupias [11.000 a 14.000 euros]. Pero con un embarazo no basta, así que estoy pensando en volver.”
La doctora Patel dice que las leyes que regulan los vientres de alquiler en los Estados Unidos, por ejemplo, tienden a proteger mucho a las madres de alquiler. "Hay muchos casos en que tu eres la madre biológica y ella (la madre de alquiler) te chantajea. No te da el bebé y, si no pagas, no te lo deja ver.
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