LAPIDARIUM


Somos caminantes, peregrinos en tránsito.
Debemos, pues, sentirnos insatisfechos con lo que somos, si queremos llegar a lo que aspiramos.
Si nos complace lo que somos, dejaremos de avanzar.
Si lo creemos suficiente, no volveremos a dar un paso.
Sigamos, pues, marchando, yendo hacia adelante, caminando hacia la meta.
No tratemos de parar en el camino, o de volver la vista atrás, o de desviarnos de la ruta.
El que se para, no avanza.
El que añora lo pasado, vuelve la espalda a la meta.
El que se desvía, pierde la esperanza de llegar.
Es mejor ser un cojo en el camino que un buen corredor fuera de él.

San Agustín Sermón 169, 15,18.

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